Resumen:
Desde la perspectiva del Derecho Internacional, los más de tres años de conflicto armado en Siria arrojan un resultado
paradójico. En primer lugar, porque resulta ineludible comparar la agilidad decisoria del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas para intervenir militarmente en la crisis de Libia de 2011 con su pasividad y bloqueo político en
relación con Siria. Por otra, porque sólo la inminente amenaza de una intervención militar en Siria en otoño de 2013
llevó a las partes involucradas y sus socios más importantes a alcanzar un plan de desarme químico en Siria asumido
por el Consejo de Seguridad, igualmente incomparable en cuanto a sus términos, plazos y cumplimiento al
establecido para Irak tras la primera guerra del Golfo. La mayor paradoja de la Comunidad internacional radica, no
obstante, en la deplorable situación de desprotección y sufrimiento de la población civil y el drama de sus refugiados.
Los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos por todas las partes beligerantes –
gubernamentales o no– quedarán impunes, ante el bloqueo político del Consejo de Seguridad ante la propuesta de
remisión de la situación siria al Fiscal de la Corte Penal Internacional, a pesar de las declaraciones y condenas
oficiales de las instituciones internacionales de derechos humanos.