Resumen:
La guerra en Ucrania ha forzado una transformación estructural en la Unión Europea, centrada en tres pilares: independencia energética, autonomía estratégica y cohesión económica. Tras el fin de la dependencia del gas ruso, la UE ha acelerado su transición hacia renovables, aunque enfrentando una inflación persistente y un gasto fiscal masivo para la acogida de refugiados y apoyo militar.